A lo largo de miles de libros que he leído e infinitas experiencias, he encontrado un patrón que se repite: personas que empezaron con muy poco, económica, emocional o espiritualmente, y aun así lograron construir algo.
¿Significa que todos partimos del mismo lugar?
No.
El entorno importa, sí; la genética importa, sí; lo que recibimos de los demás importa, sí, y la gente que nos rodea también.
Pero con los años he aprendido a mirar algo más: lo que una persona llega a creer de sí misma es esencial.
La autoestima
Si creciste escuchando que no podías, que no eras suficiente o que ciertas cosas no eran para ti, avanzar se vuelve más complicado.
Las lecturas pueden ser un impulso. Las personas que te rodean también.
Por eso la autoestima importa tanto.
Piensa claro
Kiko Llaneras, en su libro Piensa claro, habla de una idea que me gusta: el éxito, la autoestima se alimentan de sí mismos.
Algo parecido sucede con la seguridad. Cuando empiezas a comprobar que puedes, esa evidencia se acumula y vas subiendo niveles, como en un juego.
El problema es cómo comenzar cuando a tu alrededor demasiadas cosas te dicen lo contrario. Ahí aparece la frustración. Perdemos algunas batallas y pensamos que ya todas están perdidas.
Y si el exterior no te impulsa, o tampoco lo hace alguien cercano, todo se complica. Recuerda algo: no enfoques toda tu atención ni hagas depender lo que crees de ti de la opinión de una sola persona.
Si lo haces, estás perdido.
La repetición
En mi caso, una herramienta fue la repetición.
Durante años me repetí que podía hacer las cosas, pero no como una frase vacía. También fui descubriendo en qué era bueno, qué necesitaba mejorar y qué sí dependía de mí.
Todavía lo sigo haciendo.
Los detalles
Hay otra idea de Piensa claro que siempre recuerdo: no debemos pensar que aquello que es menos visible es irrelevante. Es menos visible, pero existe.
Ahí entra algo que forma parte de mi filosofía: poner atención a los detalles.
A lo que te dices, a quién escuchas, a lo que repites, a las pequeñas pruebas que vas acumulando sobre quién eres y qué puedes hacer.
Y, sobre todo, a saber en qué eres bueno.