De dónde salen estos principios
El golpe que me enseñó a decidir distinto
Todavía la conservo. Una nota escrita a mano, sin firma, que decía:
«Cuidado, te están traicionando. Se están quedando con tus clientes.»
En ese momento yo estaba completamente enfocado en hacer crecer el negocio.
Tenía un buen flujo de efectivo, y eso me daba seguridad… o al menos eso creía.
Pero confirmé lo impensable: personal de confianza estaba robándose algunos de nuestros clientes.
¿Qué carajos está pasando?
Ese golpe emocional no solo me sacudió el alma. Me llevó directo al hospital: operación de vesícula de emergencia.
Después vino la caída. Me quedé con la mitad de los ingresos. La mitad del personal.
Y cuando por fin me recuperé físicamente, llegó la pregunta más dura:
¿Vuelvo a confiar… o no? ¿Y si sí, cómo lo hago distinto?
Volver a confiar: sí
Me lancé a entender.
Leí compulsivamente sobre comportamiento humano. Estudié empresas que habían vivido traiciones, crisis, reconstrucciones.
Y tomé una decisión: volver a confiar.
Pero ya no desde la ingenuidad. Volví con más claridad.
Empecé a notar los detalles, a cambiar hábitos, a diseñar rutinas. A construir un nuevo enfoque que me permitiera tomar mejores decisiones.
Esto, más que una guía, es un compendio de acciones que a mí me han funcionado. Si algo de esto te aporta, bienvenido sea.
Porque todos somos ignorantes en algo; solo que no todos ignoramos lo mismo.
¿Qué hice para volver a confiar?
Me hice consciente de algo clave: todos actuamos por impulso.
En Pensar rápido, pensar despacio, Daniel Kahneman explica que tenemos dos sistemas de pensamiento:
- Uno racional, que piensa antes de actuar.
- Otro impulsivo, que quiere todo ya.
Y el reto no es elegir uno u otro. El reto es que convivan. No queda de otra.
Ahí es donde Silencio, de Thich Nhat Hanh, me ayudó a ver que nuestros pensamientos son como hijos: extensiones de nosotros. Y si no los educamos, repiten nuestras heridas.
También descubrí El poder de la concentración absoluta, de Dandapani. Aprendí que la mente puede entrenarse como un músculo.
Y como soy fanático de entender por qué la gente hace lo que hace, busqué más evidencia. Ahí aparecieron autores como:
- David Brooks El camino del carácter y Cómo conocer a una persona
- Susan Cain Agridulce
- Jonah Berger El catalizador y Palabras mágicas
- Katy Milkman Cómo cambiar
- Angela Duckworth Grit: El poder de la pasión y la perseverancia
Y no podía faltar mi gran mentor: Malcolm Gladwell, con Hablar con extraños.
Tres de estos libros —Silencio, El poder de la concentración absoluta y Palabras mágicas— están entre las infografías de Biblioteca Onofre.
Todo eso fue formando una brújula interna. No perfecta, pero sí mucho más precisa.
Una brújula que me permitió armar mi propio rompecabezas para ir tomando decisión tras decisión.
Para mantenerme en pie. Para no decaer.
